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CHARLIE RIVEL revive y habla, por primera vez, en Mérida.

Poema ripiado con pareado encadenado final


Aquí estoy
he vuelto
desde el Más Acá
desde la soledad insondable de los corazones
solo
por ver cómo me andáis.

Si lento o con prisa
si allegro o si piano
solo los niños aprecian
la suave carencia del silencio.

La no-palabra estalla en la boca
y la llena de voces y gritos
pautada memoria sin nombre
solo los niños escuchan
el lento paseo de la tristeza.

Ya voy algo mayor y me canso
ciento quince años no es poco
ni mucho para tirar de esta silla
de esta vieja guitarra sin cuerdas
o pintarme la cara de blanco.

Nariz cuadrada
es matemática
peluca naranja y la calva
la risa que brota de pronto
pero si yo no he dicho nada.

Me miras te ríes sin gracia
porque lloro lo que tú no sabes
porque callo lo que tú sí sabes
porque te doy miedo y te ríes
porque te das miedo y te callas
me pregunto quién es el dueño ahora
de la risa
del llanto
del sonido absurdo de tanta palabra.

Ya voy algo mayor y me canso
ciento quince años no es poco
ni mucho para tirar de esta silla
de esta vieja guitarra sin cuerdas
o pintarme la cara de blanco.

Nariz cuadrada
es matemática
peluca naranja y la calva
la risa que brota de pronto
pero si yo no he dicho nada.

Solo digo que vengo a deciros
que este día que nos trae dulce tarde
estos dos a quien llamo mis hijos
uno, dos, tres, cuatro…
son los guantes que gastan
siete, ocho, nueve y diez
son los dedos que cuentan.

Aquí están… estos son
Francis y Johnny se ríen se callan
por sacarte de la Tierra-Sin-Gracia
y maquillan silencio entre muecas
procurando no dar un mal paso.

No puede haber otro gozo en el mundo
como aquel de que te llamen payaso.











Marino González Montero


Poema declamado el 10 de Abril de 2011 en El Circo de la Cocreta